domingo, 7 de junio de 2009







Después de ponerme los zapatos bajé a la sala,
Había un sol hermoso, me acuerdo que pensé en las orquideas;
y en los reflejos rojos de tu pelo.

Cuando llegué a la cocina
te habías suicidado en la mesa.
- de ninguna manera – dije.
Y preparé el desayuno.

Calenté café y tostadas.
Te llevé el diario, mientras me reía de los chistes de la última página.
y lo manché con mermelada, para hacerte enojar.

Desayunamos sentados,
vos no querías hablar de tu suicido.
Yo masticaba despacio.

…tampoco dijimos nada sobre las noticias…

La mermelada de cassis tenía gusto a irtelejos,
Y antes de que los enanos te pasen a buscar
yo me acerqué a vos
te miré a los ojos
estáticos




- Tonto, no tocaste tu desayuno,
el café se enfrió,

…y vos todavía no me sacaste a bailar…



































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